Muchas veces cuando el Señor nos llama creemos que ese llamado es para salir a impactar vidas de inmediato, pero la realidad es que cuando Él nos llama el primer paso es que nos acerquemos a Él.
Que iniciemos un tiempo de intimidad con Él, donde su voz y su palabra nos presionen hasta hacer morir nuestro yo y que seamos formados a la imagen de Cristo.

Al igual que la flor, al ser cortada de la planta, está hermosa, pero no podemos usarla de decoración inmediatamente. Si así lo hiciéramos, corremos el riesgo de que nos manche el papel y que los resultados que veamos en un principio nos deslumbren y luego nos desilusionen cuando comience a peder el color, a romperse, a palidecer.
Antes de la flor poder ser usada necesita un tiempo lago de presión y soledad, donde parecería estar abandonada, abandonada y olvidada. Pero que en realidad está siendo procesada, preparada para ser expuesta con su mayo belleza.

Muchos nos desesperamos en este proceso y abortamos el plan de Dios. Y quedamos semi
secados y como la flor estamos propensos a manchar a quienes están a nuestro lado, nos rompemos fácilmente y no mantenemos nuestra belleza.
No te desmontes del proceso de Dios, en cambio, busca herramientas que te ayuden a morir a ti más fácil y rápido. Herramientas como biblias, devocionales y amigos que estén dispuestos a quedarse en el libro.
Hasta que Él forme Su imagen en ti

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