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Imagen de una mamá con su hija. Niña sana emocionalmente

Sanar para poder sanar nuestros hijos.



Nuestras heridas nos evitan ser refugios para nuestros hijos. Y en vez nos convertimos en barcos que se hunden en el mar del rechazo, la baja autoestima, las heridas.  


Cuando como madres estamos heridas, rotas o rechazadas por situaciones, personas o decisiones del pasado, nos vemos luchando con las mismas situaciones que nuestros hijos están luchando. 

Mamá feliz con sus dos hijos. Sanidad del alma

Como mujer negra de pelo afro, recuerdo que de niña luchaba y soñaba con la idea de tener el pelo largo y lacio igual que mis amiguitas. Me sentía fea y rechazada por no tener el pelo como las demás. 


Con el tiempo aprendí a manejar mi pelo y a alisarlo, se veía más o menos bien, pero siempre me pesaba en el alma, el rechazo, la vergüenza, la desilusión de no tener el pelo correcto. 


Cuando mi hija comenzó a crecer me di cuenta de que ella comenzaba a sufrir los mismos síntomas que yo había sufrido y verme arreglar mi pelo la hería aún más, así que decidí llevar esta situación al Espíritu Santo. 

Mama e hija.

O mejor dicho, Él la trajo a mí. Y comenzó a hablarme de mi físico, de su diseño perfecto, de su amor por mí, de cómo cada cosa en mí fue creada por Él para que encaje y que al resaltar lo que él me ha dado no lo que él no me ha dado se crea la belleza que andaba buscando. 


Él habló a mi corazón (y cuando él es que nos habla hasta la verdad más simple se entiende y se afianza en el alma. 


Este devocional es un llamado a cada mujer, a sanar, a sanar el alma. En este caso, Dios sanó mi autopercepción, lo que pensaba de mí. Para poder ser capaz de apoyar a mi niña en su proceso de autodescubrimiento. 

Mujer leyendo la biblia y su devocional

Pero han sido decenas de otras heridas que él me ha sanado. Si yo no sano, no puedo sanar a otros. 


 “Tratar” de poner en el olvido una situación como un aborto o un rechazo de parte de tu padre o la traición de alguien que te amo, no te permitirá apoyar a tus hijos cuando estos pasen por situaciones similares. Pues en vez de ser refugio para ellos que les ayuda a procesar sus situaciones y les impulsa a enfrentarlas junto a Dios. Simplemente, se convertirá para ti en un recuerdo de un dolor que no quieres revivir y como nave sin esperanza te hundirá más, pues ahora no solo sufres por ti, sino también por tus hijos. 


Dile Dios sáname para poder sanar. 

Devocional mi historia con Dios. Para sanar las heridas del alma junto a Jesús



El devocional mi historia con Dios te motiva a sanar, te impulsa a enfrentarte con tus situaciones no resueltas, pero no sola, no solo con tus demonios, sino más bien a los pies del Amado. Aquel que tiene el control de tus emociones, aquel que te ama y que está dispuesto incluso a responder pregunta tan duras como “¿Por qué no estuviste Dios?”


La versión revisada está más enfocada en la sanidad de las heridas que te dejó el camino, más enfocados en el tema central y más económica.